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lunes, 17 de mayo de 2010

Los caracoles de sudáfrica existen para que dejemos de pensar en todo lo demás



Cada vez escalamos a capas más altas, nosotros, el triste guión de un humano,
pero que seria de este cuerpo si no fuéramos los sueños de otros personajes, tristes piedras, tal vez alegres, quizás aterradas. Sedimentarias, plutónicas, metamórficas, volcánicas, magmáticas, roca superviviente.
Tan triste y tempranamente llega el proceso de marmolización y así y con todo devolvemos la energía al mundo, fundiéndonos con él, muere joven y deja un bonito cadáver expuesto a la clonación, fusionados al árbol de la vida.
Vive rápido, cantando canciones en francés, celebrando tu última blanca navidad, bebiendo wiskey y fumando centeno, siendo eternamente joven, eternamente fruto de la tierra y para la tierra tu acero, tu manzana y tu costilla
Las sustancias ilegales nunca funcionan, las victimas de la radioactividad nunca funcionan, el mundo que nos contamina con nuestra propia reciprocidad… oxígeno a la estratosfera, aliento abonado rasgando la taraxia
y como última voluntad perdemos el juicio de nuestras muelas.