domingo, 30 de noviembre de 2014

JULIETA ESCINDIDA.

Rota sobre el frío mármol que ya no siento,
sentada sobre la húmeda piedra que antes hacia congelar mi sangre
y solía encrespar el bello de mi cuerpo, te veo.
Te veo en mil pedazos esparcidos, dulce niña de oro.
Te veo a ti, Julieta.
Julieta con pocas primaveras,
Julieta antes de ser Julieta
Julieta antes de olvidar a Julieta
Julieta antes del amargo de las noches,
Julieta antes de los nudos en la garganta,
Julieta antes de la hiel,
Julieta antes del fuego,
Julieta con pijamas de franela y protegida por la vida que se esconde debajo de las sábanas.
Te miro y sólo dulzura veo en tus ojos,
Veo a la mismísima inocencia a las puertas de palacio
Ajena al mundo
Redonda en tus sueños
Te veo amarilla y voladora
Te veo libre y de porcelana.
llega la noche y los rojos dragones penetran la fortaleza
arrasan cuanto ven
ardes con ellos
escapas a tierras desconocidas
tierras de danzas bajo la luna y fuegos precoces
y no te reconozco.
Y eres otra y eres mujer
Y te olvidas de los lazos y las trenzas
Y sólo sueñas con la luna
Y no te reconozco
Y te he perdido
Y hueles a final
Y hueles a frio
Y no recuerdas tu nombre
Y has borrado hasta tu identidad
Y te veo sin reconocerte
Camuflándote entre los que ya no son,
Los que ya no se ven y cuyo recuerdo se desdibuja
Te veo sin despedida
Sin flores amarillas
Sin flores blancas
Te veo con lágrimas congeladas en los ojos,
Sin aliento
Sin voz

Sin ti.

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